domingo, 26 de octubre de 2014

Decálogo sobre el cigarrillo electrónico

Decálogo sobre el cigarrillo electrónico

1. No son un producto nuevo
El cigarrillo electrónico lleva ya diez años en circulación en China. Fue en 2003 cuando comenzaron a comercializarse bajo la marca Ruyan. Su creador fue el farmacéutico Hon Lik, quien se decidió a desarrollarlos, no sin turbulencias sobre la patente del dispositivo, después de la muerte de su padre por cáncer de pulmón. A Europa llegaron en 2006 y el boom en España se produjo en 2011.

2. Es mucho más económico que el tabaco convencional
Si bien comenzaron a distribuirse por unos cuarenta euros en tiendas especializadas en España, a día de hoy puedes conseguir un dispositivo por quince euros sin problema, a los que tendrás que sumar el líquido (e-liquid) por algo menos de cinco euros. Con esta inversión inicial tendrás el equivalente a 5-6 cajetillas, por lo que, habrá amortizado casi desde el primer minuto prácticamente. Según las tiendas especializadas el ahorro supone en torno al 70% sobre las cajetilla de cigarros convencionales, porque hay que tener en cuenta los repuestos.

3. Está limitada su publicidad en televisión
La publicidad en televisión está limitada a espacios en soportes y franjas horarias para adultos. No se podrá emitir en programas dirigidos a menores de 18 años y en la franja horaria infantil, entre las 16 y las 20 horas.

4. Está permitido usarlo en bares y restaurantes
Su utilización en espacios públicos se acota, aunque deja abierta su utilización en bares y restaurantes. No se podrá vapear en colegios ni cualquier establecimiento sanitario. En centros universitarios y los dedicados exclusivamente a la formación de adultos, se podrá usar al aire libre. También estarán vetados estos cigarrillos en parques infantiles o zonas de juego para la infancia. Se restringe en todo tipo de transporte público, ya sean autobuses, metro como transporte marítimo, ferroviario o aéreo de compañías españolas. Y, por último, se veta en centros de administración pública y entidades públicas.

5. Contienen sustancias cancerígenas 
Éste es uno de los puntos más polémicos en lo que a los cigarrillos electrónicos se refiere porque hay todavía un gran desconocimiento sobre su composición y el efecto nocivo de ésta. Hay muchas marcas de cigarrillos electrónicos y cada una tiene diferentes sustancias, aunque hay algunas presentes en todo ellos: agua destilada y la glicerina vegetal, así como el propilenglicol y las nitrosaminas, estas dos últimas, sustancias cancerígenas.  Algunas marcas liberan cantidades detectables de nitrosaminas, compuesto cancerígeno que también se encuentra en el humo de los cigarrillos convencionales y muchos de ellos liberan un compuesto químico llamado dietilenglicol, por lo que no puede afirmar que solo liberan vapor de agua. Tampoco hay que olvidar que algunos tienen nicotina, que es una sustancia adictiva.

6. Produce problemas respiratorios a corto plazo
Aún no se pueden determinar los efectos en un futuro lejano pero ya se pueden sacar conclusiones a corto plazo. Un artículo de la revista Chest y estudios de las Asociaciones de Neumólogos, advierten de efectos adversos para los pulmones y la capacidad respiratoria. En las personas que usan cigarrillos electrónicos aumenta la resistencia bronquial, lo que supone que el bronquio disminuye de tamaño y entra una menor cantidad de aire en los pulmones, lo mismo que ocurre también con los cigarros convencionales. 

7. No ayuda a dejar de fumar
La mayoría de sus consumidores son fumadores que quieren dejar el tabaco, pero esto no asegura su éxito. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en 2011 que no hay ninguna evidencia que lo demuestre. En este momento sigue sin haber estudios concluyentes de que sea eficaz para dejar de fumar. La revista Lancet publicó una investigación con resultados poco alentadores. De una muestra de 657 personas solo el 7,3% de los usuarios dejó de fumar gracias a los cigarrillos electrónicos, aunque también indicó que la mitad consiguió reducir el consumo del tabaco convencional.
8. Son una forma de iniciarse en el consumo
Si dejamos aparte el hecho de que no sirven para dejar de fumar, sus consecuencias a corto plazo y el desconocimiento sobre sus efectos futuros, aún podemos encontrar un peligro más. y es que algunos jóvenes se inicien en el tabaco. Esto hace temer que podrían atraer clientes que no solo buscan una manera de reducir el consumo de tabaco. El citado informe señala que es la variedad de sabores lo que puede resultar más atractivo a los jóvenes no fumadores iniciándolos así en el consumo de nicotina.
9. Se desconocen los daños que provocan al fumador pasivo
Si los efectos sobre  el vapeador activo son casi una incógnita, mucho menos se sabe qué puede ocurrir con el pasivo. Este grupo de gente, libre de humo desde la entrada en vigor de la ley de 2011, se expone al vapor en lugares cerrados sin saber si es o no perjudicial para su salud. 

10. Está prohibido en menores
Como ocurre con el tabaco tradicional, está prohibida su venta a menores de 18 años. A partir de esa edad todo el mundo puede comprar uno y los lugares para hacerlo son muy variados. Hasta finales de octubre 2013 se vendían en centros comerciales, tiendas especializadas y a bordo de un avión de una compañía low cost, pero el Comisionado para el Mercado de Tabacos aprobó su venta en estancos por ser "artículos de fumador".

1 comentario:

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